Nuestro cliente fue acusado de cometer actos de abuso sexual continuo contra una menor de su familia cuando él mismo era menor de edad.
Después de que las acusaciones se denunciaran a través de un miembro del clero, un informante obligado por ley, nuestro cliente fue arrestado por las autoridades.
El asunto se tramitó en un tribunal de menores, lo que exponía a nuestro cliente a graves consecuencias legales y a la carga emocional de defenderse de acusaciones que implicaban a un familiar.
Nuestro equipo de defensa desarrolló de inmediato una estrategia proactiva centrada tanto en la responsabilidad como en la rehabilitación.
Gestionamos que nuestro cliente iniciara un tratamiento especializado con un profesional de salud mental cualificado y facilitamos al tribunal y a la fiscalía informes periódicos que documentaban su participación.
Revisamos exhaustivamente la prueba de descargo y la impugnamos cuando fue procedente, mantuvimos una comunicación abierta con la Fiscalía de Distrito y trabajamos con el profesional tratante para demostrar el progreso de nuestro cliente y su evaluación de riesgo.
A lo largo del procedimiento, abogamos por una resolución que reflejara las circunstancias particulares del caso y la rehabilitación de nuestro cliente.
Mediante una defensa estratégica, una preparación exhaustiva del caso y esfuerzos significativos de atenuación, negociamos una resolución que dio lugar a la desestimación de todos los cargos.
Nuestro cliente pudo seguir adelante sin una condena penal tras demostrar un progreso considerable en el tratamiento y atender las preocupaciones planteadas por la fiscalía.