Nuestro cliente, un ingeniero informático con un historial documentado de afecciones de salud mental, fue acusado de agresión con arma mortal, un delito grave, tras golpear a otro residente de su vivienda colectiva con un pie de micrófono metálico durante un enfrentamiento. El incidente se produjo tras horas de acoso y conducta cada vez más agresiva por parte de la presunta víctima, quien ignoró repetidamente las advertencias, entró en el patio privado de nuestro cliente y forzó la puerta antes de avanzar hacia él. Una condena por delito grave habría expuesto a nuestro cliente a sanciones considerables, habría comprometido su capacidad de reconstruir su carrera como ingeniero, habría limitado sus futuras oportunidades de vivienda y le habría dejado las consecuencias de por vida de un antecedente penal grave.
Nuestro equipo de defensa investigó cuidadosamente las circunstancias del incidente, destacando el historial de cooperación de nuestro cliente con las autoridades, el acoso reiterado que sufrió y las pruebas que respaldaban su alegación de haber actuado en legítima defensa después de que la presunta víctima entrara ilegalmente en su espacio privado. Defendimos una resolución que reflejara con mayor precisión las circunstancias del incidente y que protegiera el futuro de nuestro cliente.
Después de que nuestro equipo de defensa impugnara eficazmente las pruebas de la fiscalía en la audiencia preliminar, el tribunal no admitió el procesamiento por el delito grave. El cargo se redujo de delito grave a delito menor, lo que permitió a nuestro cliente evitar las graves consecuencias colaterales de un delito grave que podrían haber afectado su carrera, su vivienda y su futuro.