Nuestro cliente se enfrentaba a diez cargos penales derivados de acusaciones formuladas por la madre de sus hijos, entre ellos violencia doméstica, maltrato infantil, agresión doméstica, agresión simple y asalto.
Las acusaciones sostenían que nuestro cliente empujó a la presunta víctima contra la puerta de la ducha, la obligó a bajar por un tramo de escaleras, se llevó a los hijos durante el incidente y cometió actos de violencia en presencia de los menores, causándoles angustia emocional.
De ser condenado, nuestro cliente se enfrentaba a la posibilidad de un tiempo considerable en la cárcel, a antecedentes penales y a graves consecuencias para la relación con sus hijos.
Nuestro equipo de defensa investigó a fondo las acusaciones, analizó cuidadosamente las pruebas de la fiscalía y desarrolló una estrategia integral de juicio para cuestionar la credibilidad y la fiabilidad de las afirmaciones.
Interrogamos con firmeza a los testigos, destacamos las incoherencias en las pruebas y exigimos a la fiscalía que cumpliera con su carga de probar cada acusación más allá de toda duda razonable.
Tras el juicio, el jurado emitió veredictos de no culpabilidad en los diez cargos.
Nuestro cliente fue absuelto por completo, evitando una condena penal y preservando su futuro, su reputación y sus derechos parentales.