El cliente fue amenazado por otra persona en relación con la compra y la titularidad de un vehículo.

El cliente recibía numerosas amenazas, incluidas amenazas de daño físico, por mensajes de texto y correo electrónico.

La reputación del cliente también estaba siendo atacada en internet.

Nuestro cliente solicitó una orden de restricción por acoso civil (CHRO) para protegerse a sí mismo y a su familia.

El juez coincidió con nuestro argumento y se concedió al cliente una orden de restricción por cinco años.